Alaska es de esos destinos que genuinamente sorprenden, te puedo decir que de una se convirtió en uno de mis favoritos y al que definitivamente quiero regresar. . En la misma semana puedes estar viendo glaciares frente a ti, sobrevolando naturaleza en avioneta, montándote en un tren histórico entre montañas y cerrando el viaje con una experiencia de té en una mansión victoriana en Canadá. Eso es exactamente lo que hice, y te prometo que este fue un viaje sin duda, ha sido una de mis rutas de crucero favoritas. En este post te cuento el itinerario completo del crucero por Alaska, día a día, con todos los detalles.

El Itinerario: Una Semana de Crucero por Alaska
Y, ¿por qué digo que esta ha sido una de las rutas de crucero que más me ha gustado? Pues quisiera poder explicarlo de la mejor manera…He estado en cruceros por el caribe y Europa, pero como decimos en Puerto Rico, Alaska es otra cosa. No considero que uno es más bonito que el otro, digamos que son experiencias diferentes. Y un crucero por Alaska es una experiencia que debes vivir por lo menos una vez en la vida.
Un crucero por Alaska te da cosas que no encuentras en ningún otro destino: un glaciar visto desde el balcón del camarote a las cinco de la mañana, un floatplane sobrevolando el bosque nacional más grande de los Estados Unidos, y una cena de nueve cursos mientras el barco navega por el pasaje de las ballenas. Hice este itinerario de 7 días por el Inside Passage a bordo del Star Princess®, el barco más nuevo de Princess Cruises®, y aquí te cuento cada día con todos los detalles: puertos, excursiones, restaurantes y lo que vale la pena reservar antes de embarcar.

El Barco: Star Princess
El Star Princess es el barco más nuevo de Princess Cruises y el segundo de la clase Sphere, junto al Sun Princess. Lanzó en octubre de 2025 y la temporada de Alaska 2026 fue su primera vez navegando el Inside Passage. Tiene capacidad para unas 4,300 personas y una arquitectura interior que lo diferencia de otros cruceros: un atrio central de cristal suspendido llamado The Sphere y una cúpula geodésica en la cubierta superior, The Dome, que durante el día es un increíble lounge con silla para solearse, piscina, barra, y que funciona como espacio de eventos por la noche. En términos de gastronomía, es de los barcos con más opciones de specialty dining en el mercado. Probé varios de los restaurantes y uno mejor que el otro.


El Itinerario: Crucero por Alaska navegando por el Inside Passage
El crucero sale y regresa desde Seattle. Los puertos son Ketchikan, Juneau con crucero escénico por Endicott Arm y Dawes Glacier en la mañana, Skagway y Victoria, B.C. Hay dos días en el mar: uno al inicio del viaje y otro antes de llegar a Victoria. Sigue leyendo para que conozcastodos los detalles de la rura en crucero por Alaska.
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Día 1: Seattle y Embarque
El embarque es en Seattle. Si llegas el día anterior o tienes la mañana libre, el área del downtown vale la pena. Pike Place Market, cafés, la zona alrededor de la Space Needle. Llegué la noche antes, así que solo estuve unas horas en la mañana en Seattle, andes de embarcar. Pero fue suficiente para recorrer esta zona y conocer un poco.

Una vez a bordo, fui a conocer mi camarote y directo al almuerzo en Alfredo’s Pizzeria, la pizzería italiana del barco. Sus pizzas masa fina hechas en horno de piedra son increíbles. Acompañadas con un Prosecco, aun mejor. Después pasé por Good Spirits, para conocer la nueva línea de mocktails llamada Pours, diseñada por mixólogos con ingredientes como agua de coco, jengibre y cítricos. Los sabores me sorprendieron y me parece una muy buena opción para quienes no quieren tomar alcohol.


De ahí, nos fuimos a recorrer el barco para ir familiarizandonos y luego un merecido descanso antes de la cena.
La primera noche la cena fue en Crown Grill, el steakhouse de especialidad del barco. El restaurante tiene un ambiente elegante y un menú enfocado en cortes premium y mariscos frescos. Incluso cuentan con una selección de sales para acompañar las carnes y una carta de vinos bastante amplia. Y como buena caribeña que ama el mar, me pedí una langosta que estaba 100/10.

Día 2: Día en el Mar
El segundo día fue At Sea, así que me dediqué a conocer un poco más del barco. Entre pasar tiempo en The Dome, recorrer la Piazza y hacer algunas paradas para café y snacks, el día se fue bastante rápido. Los días de navegación son perfectos para disfrutar de las actividades a bordo y descubrir los diferentes restaurantes y amenidades. Siempre intento sacarle el máximo provecho al tiempo para recorrer todo, pero también para descansar y recargar energías antes del próximo destino.

Sanctuary Collection
El desayuno fue en el restaurante del Sanctuary Collection, el área exclusiva para adultos del barco. Mimosas, avocado toast y un ambiente mucho más tranquilo que el resto del barco. El Sanctuary Deck tiene piscina privada, jacuzzis, cabanas y vistas abiertas al océano. Quedarse en el Sanctuary tiene costo adicional, pero si viajas sin niños y quieres un espacio exclusivo y más relajado, vale la inversión.


Después de explorar el barco, me fui a conocer una de las experiencias más recientes de Princess Cruises, el Royal Afternoon Tea. Al entrar, el ambiente se siente elegante y acogedor, evocando la tradición británica del té de la tarde. La experiencia comienza con scones recién horneados acompañados de crema y mermelada, una selección de delicados finger sandwiches, pastries y una variedad de tés servidos en vajilla clásica que hace que cada detalle se sienta especial.
Royal Afternoon Tea
Lo que hace esta experiencia aún más interesante es que fue creada en colaboración con el Chef Darren McGrady, exchef de la familia real británica, quien aporta historias y detalles sobre las tradiciones y la etiqueta que rodean esta costumbre tan emblemática. Entre sorbos de Earl Grey o English Breakfast y pequeños bocados dulces y salados, la experiencia se convierte en un momento pausado y elegante en medio del viaje. Disponible exclusivamente a bordo de Sun Princess y Star Princess, esta experiencia tiene un costo adicional de $35 por persona e incluye una cuidada selección de tés y especialidades inspiradas en la tradición del auténtico afternoon tea británico.

Después del té, un merecido descanso y luego a alistarnos para la cena.
Love by Britto
La cena fue en Love by Britto, una de las experiencias más esperadas de todo el viaje y un restaurante que tenía muchísimas ganas de conocer desde que vi las primeras fotos del barco. Este specialty dining, creado en colaboración con el artista brasileño Romero Britto, mezcla gastronomía y arte a la perfección.
Desde que entras, es imposible no notar la esencia de Britto. Sus característicos colores vibrantes y patrones llenan el espacio, desde la decoración hasta la vajilla y algunos elementos de la presentación de los platos. El restaurante ofrece un menú de varios tiempos, con una propuesta más íntima y cuidadosamente curada, donde cada plato busca ser parte de la experiencia.
Me tocó en una mesa con vista al mar qu hizo la cene doblemente especial.

Viva la Música y el 60 Aniversario de Princess
Esa noche comenzó con Viva la Música, uno de los nuevos espectáculos de entretenimiento a bordo inspirado en la música latinoamericana. El show combina música, baile y mucha energía, convirtiéndose en una delos shows más entretenidas del viaje.
Más tarde, la celebración continuó en la Piazza con la fiesta del 60 aniversario de Princess Cruises. El atrio central del barco estaba lleno de huéspedes y tripulación disfrutando de la música y el ambiente festivo. La Piazza es uno de esos espacios donde siempre está pasando algo, ya sea entretenimiento en vivo, eventos especiales o simplemente un buen lugar para reunirse y disfrutar del ambiente del barco.

Día 3: Ketchikan
Nuestra primera parada en Alaska fue Ketchikan, conocida como “Alaska’s First City”. Rodeada por el Tongass National Forest y las aguas del Inside Passage, conserva la esencia de un auténtico pueblo pesquero, con edificios de madera, calles que suben por las colinas y un ambiente que refleja su estrecha relación con el mar.
La ciudad también tiene una fuerte herencia indígena y es reconocida por albergar una de las mayores colecciones de tótems de Alaska. Entre su historia, su cultura y el paisaje que la rodea, Ketchikan se siente como una verdadera introducción a Alaska que definitivamente me enamoró.

Flightseeing y Alaska Taste Experience en George Inlet Lodge
Después de recorrer un poco Ketchikan, llegó el momento de la eexcursión más esperada: Flightseeing y Alaska Taste Experience. La experiencia combinaba dos de las cosas por las que Alaska es conocida: sus paisajes y su gastronomía.
La primera parada fue George Inlet Lodge, ubicado a orillas de un fiordo y rodeado de naturaleza. El lugar tiene una historia bastante interesante, ya que originalmente fue una instalación de enlatado de pescado de la década de 1940 y, años después, fue trasladado más de 70 millas sobre una balsa de troncos hasta su ubicación actual.
Aquí disfruté de una degustación con algunos sabores típicos de la región, incluyendo un flight de cervezas locales, scones y cangrejo de Alaska.

Después subimos al floatplane para ver Ketchikan desde el aire. El vuelo nos llevó sobre el Tongass National Forest, el bosque nacional más grande de Estados Unidos, pasando por montañas cubiertas de vegetación, cascadas y la costa que rodea esta zona de Alaska. ¡Un espectáculo!
Desde el aire es cuando realmente entiendes la magnitud de este lugar. La combinación de bosques infinitos, agua y montañas hace que el paisaje sea completamente diferente a lo que puedes apreciar desde tierra.

Después del día de excursión en Ketchikan, regresé al barco para descansar un poco y prepararme para una de las cenas que más esperaba del viaje.
Makoto Ocean
Esa noche cené en Makoto Ocean, el restaurante japonés de especialidad de Star Princess creado en colaboración con el chef Makoto Okuwa. La experiencia fue un menú Omakase de nueve tiempos, con una selección de platos que van desde edamame y sopa miso hasta tuna tartare con yema de huevo curada, nigiri de atún bluefin español y salmón Ora King, hand rolls de cangrejo de nieve y mochi ice cream con caramelo de miso para terminar.
Esa noche también tenía un detalle especial: el barco navegaba por el Pasaje Interior de Alaska, una zona donde es común ver ballenas. Yo iba pendiente por si aparecía alguna, pero esta vez no tuve suerte. Aun así, tener los paisajes de Alaska acompañando la cena hizo que la experiencia fuera todavía más memorable.


Alaska es uno de esos destinos donde la ruta es parte de la experiencia. Como explicó Roger Frizzell, vicepresidente senior y director de comunicaciones de Princess Cruises, Alaska no se trata únicamente de llegar a los puertos, sino de vivir los paisajes, la vida silvestre y los momentos que ocurren durante la navegación. Después de recorrer esta ruta a bordo del Star Princess, entendí exactamente esa idea: los glaciares, las vistas desde el balcón y los encuentros con la naturaleza fueron tan importantes como cada parada del itinerario.
Día 4: Dawes Glacier y Juneau
Crucero Escénico por Endicott Arm y Dawes Glacier
Desde temprano el barco comenzó a navegar por Endicott Arm, una entrada natural del mar rodeada de montañas, cascadas y paredes de roca cubiertas de bosque. A medida que avanzábamos, pequeños icebergs aparecían flotando en el agua anunciando que nos acercábamos a uno de los paisajes más impresionantes de esta ruta: Dawes Glacier.
Pedí el desayuno al camarote, abrí el balcón y me quedé ahí disfrutando la navegación hasta llegar frente al glaciar. Las palabras no son suficientes para explicar esta experiencia de ver el glaciar. Es simplemente impresionante y una experienca que tienes que vivir, ninguna foto le hace justicia a la belleza.

Mendenhall Glacier Explorer en Juneau
Al mediodía llegamos a Juneau, la capital de Alaska y una ciudad muy particular, ya que no tiene conexión por carretera con el resto del país; la única forma de llegar es por avión o barco. La excursión que hice fue Mendenhall Glacier Explorer, una visita a uno de los lugares más conocidos de la zona.

El glaciar Mendenhall forma parte del Juneau Icefield y se extiende por unos 21 kilómetros hasta llegar al lago Mendenhall. Lo que más impresiona es la combinación del hielo con el bosque y las montañas que lo rodean, un paisaje completamente diferente al que había visto hasta ese momento del viaje.
Uno de los puntos más fotografiados de la visita es Nugget Falls, una cascada de unos377 pies de altura de altura ubicada frente al glaciar. La vista del agua cayendo con el hielo de fondo es de esas imágenes que resumen perfectamente la experiencia de conocer Alaska.
Antes de regresar al barco aproveché para caminar por el downtown de Juneau, que queda muy cerca del puerto, ver algunas tiendas locales y disfrutar un poco del ambiente de la ciudad antes de continuar la ruta.
Después de la excursión al glaciar Mendenhall y de caminar un poco por Juneau, regresé al barco para descansar y prepararme para otra de las cenas que tenía en mi lista: Butcher’s Block by Dario.
Butcher’s Block by Dario
Este restaurante de especialidad fue creado en colaboración con Dario Cecchini, carnicero italiano de octava generación originario de Panzano, en el Chianti, y conocido mundialmente por su forma de trabajar la carne y mantener vivas las tradiciones de la carnicería italiana.
La experiencia es diferente a un steakhouse tradicional. Aquí no hay una carta para escoger, sino un menú que va llegando a la mesa por tiempos. La cena comenzó con preparaciones como el tartare de res y continuó con diferentes cortes, incluyendo el T-bone y los cortes signature de Cecchini, todos servidos al centro de la mesa al estilo familiar. Además, la experiencia incluye vino tinto ilimitado, algo que va muy de la mano con la filosofía de compartir y disfrutar la comida sin prisa.
Fue una cena larga, de esas donde cada plato forma parte de la experiencia y donde la carne es la verdadera protagonista.

Día 5: Skagway
La siguiente parada fue Skagway, un pequeño pueblo que parece detenido en el tiempo y que guarda una de las historias más importantes de Alaska. Durante la fiebre del oro del Klondike a finales del siglo XIX, Skagway se convirtió en la principal puerta de entrada para miles de buscadores de oro que llegaban desde el sur rumbo al Yukón en busca de fortuna.
Hoy, gran parte de su centro histórico conserva esa esencia de la época, con edificios de madera, calles que recuerdan su pasado minero y una arquitectura que cuenta la historia de aquellos años. Caminar por Skagway es una forma de conocer otra parte de Alaska, una que va más allá de sus paisajes naturales y conecta directamente con la historia de la región.

Una de las experiencias que tenía en mi lista en Skagway era el White Pass Scenic Railway, un recorrido histórico que te lleva por la misma ruta que siguieron miles de buscadores de oro durante la fiebre del oro del Klondike.
El tren comenzó a construirse en 1898 y fue una verdadera hazaña de ingeniería para conectar Skagway con el interior del Yukón. Durante el recorrido, el tren asciende casi 3,000 pies desde el puerto, pasando por puentes, cascadas y montañas donde el paisaje va cambiando completamente a medida que se gana altura. Hay momentos en los que parece que el tren va suspendido sobre el valle, con vistas increíbles alrededor.
Más allá del paisaje, lo que hace especial este recorrido es imaginar la historia detrás de esas montañas y pensar en los miles de personas que intentaron cruzar esta zona en condiciones mucho más difíciles durante la fiebre del oro.
Salmon Bake en Liarsville
Después del tren, la experiencia continuó en Liarsville, un campamento histórico ubicado cerca de la ruta del White Pass. Allí disfruté un tradicional Alaska salmon bake: salmón salvaje de Alaska preparado sobre fuego de madera de aliso, acompañado de pollo, frijoles, ensaladas, cornbread y pastel de arándanos, todo servido al aire libre rodeado de bosque.
Liarsville también tiene una historia curiosa. El campamento debe su nombre a los periodistas que llegaron a cubrir la fiebre del oro y que, buscando historias más interesantes para sus lectores, terminaron exagerando algunos relatos. Hoy el lugar recrea esa época con una mezcla de gastronomía, historia y entretenimiento.
Sabatini’s Italian Trattoria
La noche terminó con una cena en Sabatini’s Italian Trattoria, el restaurante italiano de especialidad de Star Princess. La propuesta fue desarrollada en colaboración con la familia Frescobaldi, una de las familias vinícolas más reconocidas de Italia, con más de 700 años de historia en la Toscana.
El restaurante ofrece un menú de seis cursos que recorre algunos clásicos de la cocina italiana, desde el antipasto y la pasta hecha a mano hasta el plato principal y el postre. Entre mis elecciones estuvieron la burrata con prosciutto curado de 18 meses, el fettuccine al tartufo con Parmigiano-Reggiano y el branzino sobre caponata siciliana.
Además, la experiencia incluye una selección de vinos Frescobaldi disponibles por copa, haciendo que la cena se sienta como una pequeña pausa italiana dentro de una ruta completamente enfocada en descubrir Alaska.


Candlelight Concert en The Dome
Después de la cena, me fui a disfrutar del Candlelight Concert Series en The Dome, una de las experiencias de entretenimiento más diferentes a bordo. El espacio se transforma para el concierto con velas, música clásica en vivo y las vistas del exterior a través de la cúpula. Fue una manera distinta de terminar el día y una de esas actividades que no tenía planeadas, pero que terminó siendo una de las sorpresas del viaje.
Día 6: Día en el Mar
Último día completo en el barco antes de Victoria.
El último día completo en el barco antes de llegar a Victoria fue más tranquilo, perfecto para disfrutar algunas cosas que todavía tenía pendientes. Volví al Sanctuary Deck y esta vez sí tuve suerte: pude ver ballenas a lo lejos desde la cubierta. No fue un avistamiento cercano, pero fue una bonita sorpresa verlas aparecer mientras disfrutaba del día en el barco.
También aproveché para pasar un rato en la piscina y disfrutar algunos detalles del Sanctuary Club, como su champagne wall. Para pedir una copa hay que tocar una pequeña campana y esperar a que el concierge la entregue a través de la pared cubierta de vegetación. Es un detalle sencillo, pero diferente, y definitivamente una de esas experiencias que llaman la atención a bordo
Luminescence: A Night in White
Esa noche, el Piazza se transformó para Luminescence: A Night in White, el evento temático donde los huéspedes se visten de blanco y el espacio cambia completamente de ambiente con música y entretenimiento en vivo. Me gustó porque es uno de esos eventos donde la experiencia depende mucho de que la gente se anime a participar, y esa noche había muy buen ambiente.
Spellbound
Para cerrar la noche fui a Spellbound by Magic Castle, uno de los espacios más diferentes de Star Princess. Es un speakeasy escondido detrás de una puerta discreta, inspirado en el famoso Magic Castle de Hollywood, con una decoración llena de detalles, cócteles creados para la experiencia y shows de magia en vivo.
Lo interesante es que no se siente como un espectáculo tradicional del barco; es una experiencia más íntima, con magia de cerca y un ambiente completamente distinto al resto de los espacios a bordo. Durante el show no está permitido grabar, así que toca simplemente disfrutar los trucos en el momento.


Umai Teppanyaki
Esa noche la cena fue en Umai Teppanyaki, una experiencia completamente diferente a las otras propuestas gastronómicas del barco. Aquí la cena no solo se trata de la comida, sino también de la forma en que se prepara: el chef cocina frente a la mesa, interactuando con los comensales y convirtiendo la preparación de cada plato en parte del espectáculo.
El menú incluye clásicos japoneses como yakitori de cerdo, filet mignon y camarones a la plancha, acompañados de edamame, sopa miso, arroz frito y postre. Entre la cocina en vivo, la energía de la mesa y el show del chef, fue una de las cenas más divertidas del viaje.
Día 7: Victoria, B.C.
Día 7: Victoria, B.C.
La última parada del viaje fue Victoria, en British Columbia, una visita diferente después de varios días explorando Alaska. Al llegar por la tarde, tuve tiempo para salir a conocer un poco la ciudad antes de regresar al barco.
Victoria tiene una personalidad completamente distinta a los puertos anteriores. La ciudad combina arquitectura de estilo victoriano, calles tranquilas, jardines y una fuerte influencia británica que se nota en muchos de sus detalles. Es un lugar para caminar sin prisa y disfrutar de un ambiente mucho más relajado.
High Tea en Pendray Inn and Tea House
Una de las experiencias que hice fue High Tea at Pendray Mansion and City Highlights en el Pendray Inn and Tea House, una mansión histórica construida en 1891. El lugar conserva muchos elementos de la época y es el escenario perfecto para una tradición tan ligada a la cultura británica como el afternoon tea.
La experiencia incluyó una selección de finger sandwiches, pastries y té servido en porcelana clásica. Después de una semana llena de paisajes, excursiones y aventuras en Alaska, terminar el viaje con un afternoon tea en una mansión victoriana fue una manera completamente diferente de cerrar esta ruta.

Pendray Inn and Tea House, 309 Belleville St, Victoria, BC
Día 8: Regreso a Seattle
El viaje llegó a su fin con el regreso a Seattle. Si tu vuelo sale en la tarde, todavía tienes tiempo para disfrutar un último desayuno a bordo con calma antes de desembarcar y cerrar esta experiencia por Alaska.
Lo que hay que saber antes de reservar
El itinerario del Star Princess por Alaska tiene una duración de 7 noches con salida desde Seattle durante la temporada de Alaska 2026. La ruta incluye paradas en Ketchikan, Dawes Glacier, Juneau, Skagway y Victoria, combinando paisajes naturales, historia y experiencias gastronómicas a bordo.
Los restaurantes de specialty dining tienen un costo adicional y se pueden reservar antes del crucero o una vez a bordo. Durante este viaje probé Crown Grill, Love by Britto, Makoto Ocean, Butcher’s Block by Dario, Sabatini’s y Umai Teppanyaki, y cada uno ofrece una experiencia completamente diferente. Si tienes pensado probar varios restaurantes, vale la pena revisar los paquetes de dining disponibles antes de embarcar.
En cuanto a las excursiones, mis favoritas fueron el flightseeing en Ketchikan y el White Pass Scenic Railway en Skagway. Son experiencias que recomendaría reservar con anticipación, especialmente si viajas durante la temporada alta de Alaska.
Algo que definitivamente recomiendo para este itinerario es elegir un camarote con balcón. El día de Dawes Glacier fue una de las mejores demostraciones de por qué tener ese espacio privado para disfrutar el paisaje cambia completamente la experiencia.
Si tienes preguntas sobre este itinerario o sobre el Star Princess, déjame un comentario abajo. Y si quieres ver más detalles de este viaje, puedes seguirme en Instagram en @fashion.eat.travel.


